En este apartado se nos habla de una concepción de la vida después de la muerte a partir de los parámetros de la ciencia y una visión materialista del ser humano, donde el principio de la conservación de la materia y la energía resulta la posibilidad de la inmortalidad tanto de la presencia como de la consciencia de sí además del encuentro con la trascendencia a partir de la atemporalidad.

 

VIDA/MUERTE

«La materia y su base, la energía, nunca tienen fin, tan sólo se transforman en otro tipo de energía.»

Albert  Einstein

 

Si Albert Einstein tenía razón y todo apunta en esa direccion, la naturaleza material-humana, núnca tendrá fín, pues su fín en cualquier caso sería “transformarse”, osea “transformar-su energía”.

Esto no tiene que suponer en ningún caso, la desaparición o afectación de su “Conciencia de SER”, pues esta conciencia actúa independientemente  al plano estrictamente material del cuerpo.

La Psique humana ¿ es capaz de actuar más allá del cuerpo que la “sustenta o viceversa”?

Los estudios realizados sobre miles de casos de “muertes-clínicas”, abren la puerta a una investigación fantástica…el estudio de la “vida más allá de la muerte”…la METAFISICA real de nuestra naturaleza.

Una naturaleza tremendamente paradójica y singular, por cuanto estamos investigando y conociendo cada vez mejor, los mecanismos mentales y psíquicos del ser humano; escrutando nuestro propio cerebro y lo estamos haciendo con este mismo centro vital de nuestra energía. Dicho de otra forma, el “cerebro” se está estudiando a sí mismo”

De la misma forma, nuestra “Realidad Metafísica”, se está estudiando a sí misma… y es posible.

Quizás con un exceso de optimismo, muchos investigadores y pensadores, opinamos que en el siglo XXI, la investigación Metafísica será una ciencia en sí misma y a partir de ahí, tal vez a la vuelta de algunas décadas, la Humanidad comience a tener respuestas hoy impensables.

Siguiendo en este contexto, la “Eternidad” de nuestra Conciencia Individual parece tener una gran posibilidad. Pero, analicemos detenidamente algunas conclusiones a las que se ha ido llegando, al estudiar miles de casos de “muertes-clínicas”.

No es que se haya descubierto en sí mismo, el misterio que se encierra tras la barrera de la muerte física, sino que se trabaja sobre hipótesis, que explicarían las posibles formas de “supervivencia” del YO, trás la muerte física.

Evidentemente todo podría quedarse tan sólo en eso, si no obedeciera al análisis metódico de miles de casos, en los cuales, los parámetros de las experiencias vividas, son semejantes en un 85%.

Aún así, muchos piensan y algunos de Vds. supongo que tambien podrán pensar, que las hipótesis sólo eso son. Sin embargo, hay que señalar que por ejemplo, en el campo de la física, la ya famosa “Teoría de la Relatividad” es hoy por hoy, el punto de partida para el pensamiento científico, en los campos o disciplinas a las que afecta.

Según las conclusiones (abiertas todavía)…trás el  “paso de la muerte”, se suceden tres fases distintas de supervivencia del Yo individual, que muchos califican como un Yo-Psíquico, otros lo llaman “espíritu” y otros lo califican “alma”.

Al margen del calificativo que se dé a esa “supervivencia” de la individualidad trás la muerte física, esas tres fases serían las siguientes:

1ª SUPERVIVENCIA CON CONCIENCIA (MEMORIA) DE LA VIDA FISICA YA EXTINGUIDA.

En esta fase, el Yo, aún careciendo de cuerpo físico, todavía conserva memoria de su imagen y  circunstancias propias hasta ese momento.

 

2ª SE TOMA CONCIENCIA DE HABER ENTRADO EN OTRA DIMENSION ESPACIO-TEMPORAL Y POR TANTO, NO MATERIAL.

En esta fase, comienza a perderse la memoria, o al menos, el interés por la vida física, dada la necesidad de asumir el nuevo estado del Yo. (Mayoritariamente con una percepción de positiva plenitud)

 

3ª SE DECIDE SI UNO CONTINUARA EN ESE PLANO MULTIDIMENSIONAL O SI SE RETORNARA A LA DIMENSION ESPACIO-TIEMPO, DE LA VIDA FISICA.

Aquí al parecer, cabría por un lado, una nueva “encarnación” o la no-vuelta a la vida humana.

Las tres fases descritas abarcan por igual, el fondo de las grandes doctrinas religiosas, aunque en las conclusiones, no se tiene en cuenta el matiz ético existente en algunas, pues este factor obedece a una concepción moral humana, que no tiene porque tener correspondencias en ese estado de “supervivencia”.

La repetición constante de los casos analizados de “muertes-clínicas”, otorgan a esta hipótesis, suficiente consistencia, para muchos investigadores y pensadores. Si coincide con una realidad absoluta o no, lo sabremos, “quizás” todos, el “dia menos pensado”…Mientras tanto…”Seamos eternos, al menos en perspectica y expectativa”.

ATEMPORALIDAD

La Atemporalidad implica la realidad posible al margen del transcurso del tiempo…

No es la Eternidad que agranda infinitamente la linealidad temporal que conocemos…pero que nos limita en ese sentido unidireccional.

La Atemporalidad es una espiral de presente absoluto, que nos hace trascendentes porque es experimentable.

Primavera del año 2000, la última de un siglo y milenio, que como cualquier medida temporal, transcurre inefablemente hacia su final, o mas bien hacia nuestra concepción de que algo se termina. Quizas porque de eso se trata cuando medimos con fechas y ciclos, todo cuanto transcurre a nuestro alrededor o en la memoria colectiva que terminamos llamando Historia.

El acontecer individual de cada uno se incrusta en la vida, hasta que confundimos la vida con lo que en ella sucede. Nos pasa a todos y por eso la suma de todos nosotros, crea esa imagen de vida colectiva, de tiempo compartido, de circunstancias comunes a todos los que estamos siendo contemporaneos…sin que en el fondo nos identifiquemos apenas los unos con los otros. Cada cual a su función, al desarrollo de sus roles, cada uno por un sin fin de caminos que se tornan aveces comunes y se diversifican y distancian constantemente, haciendo realmente de lo “común” una excepción.

El ser humano navega por el tiempo, siendo la corriente, sin poder detenerse, sin poder parar el transcurso, porque el mismo es el transcurrir. Los intentos de observarse al margen, se convierten en ideas,  sentimientos,  creencias,  recuerdos, en esperanzas e  ilusiones, pero nada de ello evita el transcurso de aconteceres internos y externos.

Asi necesitamos del tiempo y su medida para organizarnos, para identificarnos, para recordarnos que estamos y seguimos transcurriendo de experiencia en experiencia. Pero asi, el “tiempo-herramienta” nos sigue confundiendo y convertimos la medida y la cantidad en algo real, hasta el punto en que nos limitamos en ella y nos sentimos “Temporales”, con principio- transcurso y final.

Desde esta óptica lo razonamos todo, incluso decimos comprender nuestro deambular por esa medida que llamamos tiempo. Medimos ciclicamente las estaciones cambiantes de la naturaleza, el ritmo de los astros observables, los acontecimientos que a nosotros y a otros ocurren… y con esta visión intentamos edificar el “sentido” que todo esto pueda encerrar. Aveces con la razón, otras con el ensueño de creencias irracionales y en ocasiones con la inspiración sublime que nos sorprende. Sentimos estar en lo cierto al asumir el sentido de nuestra vida en esta incesante corriente de energías sin nombre, que tanto disfrutamos al calificar y clasificar con conceptos.

Vida y muerte gótica

Pero, ¿Qué somos en todo ello? ó ¿Somos fuera de todo ello?

Disertamos en el hoy…lo hizo el Hombre del ayer y seguiremos hacíendolo en infinitos mañanas. Preguntas, respuestas, busquedas y hallazgos siempre parciales, relativos, como nosotros mismos, o al menos como nuestra concepcion del Yo-condicionado y condicionante de ese transcurso que llamamos vida humana.

La evolución del pensamiento, el progreso de la ciencia, el avance de la tecnología, la expansión de la comunicación, el crecimiento de la información…todos parametros de movimiento, de cantidad, de medida y por tanto de “secuencia comparativa” entre un antes y un despues. En el presente, el proceso constante de “memoria” y “expectativa”. Pero el proceso se nos escapa, porque el “proceso-presente” somos nosotros mismos, aunque solo identificamos el movimiento que queda atras y el que se abre hacia adelante. El AHORA se nos esfuma, se diluye, ya no es y entonces…

¿Qué somos?  ¿Cuándo y cuánto somos?

¿Soy y estoy en la frase con la que comence este escrito, “Primavera del 2000”, o en la pregunta que acabo de hacerme?

Y aquel que esté leyendo ahora, ¿está en esta parte de mis palabras, o en su pensamiento acerca de ellas?

Tal vez el AHORA es el gran mito de nuestra naturaleza, la gran creencia irracional, el gran misterio del YO que siente que existe, sin necesidad de calificativos. Si el AHORA soy YO, no debería  escaparse entre las experiencias externas y mucho menos convertirse en simple memoria o expectativa , en el tiempo lineal.

YO SOY AHORA, es la gran apuesta hacia la vida, es el “grito” omnipresente de nuestra conciencia, que esta ahí, sin que tengamos que pensar en ello, sin tener que recordarlo, pues no depende de la mente, ni de cómo nos sintamos emocional o físicamente. El ahora es lo permanente de nuestra conciencia de existir y sin embargo paradójicamente se nos escapa.

Se nos escapa el YO mas real y vamos viviendo con el “ego”, con ese pequeño “yo”, que nos hemos ido creando a base de experiencias, memoria y expectativas. Se nos escapa la ATEMPORALIDAD propia de un  AHORA PERMANENTE y sólo nos vá quedando la “temporalidad lineal” de pasados y futuros constantes. Difícil pues la realización en la existencia, pues realizarse es ” ser real siempre “, ser ahora siempre, con toda la energía creativa que implica, con toda la consciencia omnipotente que implica y con toda la trascendencia que se deriva de existir en un ahora permanente, reflejo inequívoco de nuestra ATEMPORALIDAD  POTENCIAL.

Concebirse “Trascendente” y “Atemporal” es una elección intima…

 UNA EXPERIENCIA TRAS LA ULTIMA FRONTERA

El universo percibido por los sentidos del ser humano, ya no existe. Todas las verdades mentales y sensoriales no son siquiera recordadas. Los paradigmas constituidos en Tiempo, Espacio y Materia , no existen.

Sin embargo existe la conciencia que comprende su presencia existente y la ausencia de todo el universo ajeno a ella.

Este estado sin ideas de la mente, ni percepciones de los sentidos humanos, es no obstante, auto-consciente de sí mismo; como si este estado en sí, tuviese individualidad autónoma en la comprensión del Todo en que esta inmerso.

Las formas espacio-materiales o inmateriales, no tienen ni producen significación alguna. La idea de tiempo o transcurso, tampoco significa nada; como si esa idea del transcurrir fuese incluso vacía y sin sentido.

El Todo se hace auto-comprensión de si mismo y con esta, cualquier concepto se vacía de significado. Sin embargo no hay sensación o percepción de soledad; no existe siquiera la idea de que lo “sólo” sea un estado.

No existe la idea previa que defina un determinado estado emocional, pero existe el “sentirse”, en una magnitud incomparable en la naturaleza fisica.

La memoria de conceptos es una abstracción indefinible, pero la memoria de los seres humanos vinculados, se fusiona con ese  “sentir-se”.

La realidad física de la naturaleza humana experimentada ya,  parece haber cumplido su ciclo, dando paso a otro estado en el cual, todo el universo concebido desde la potencialidad humana, desaparece, transformandose el sentido de su existencia.

Toda la creación concebida desde la naturaleza humana, es tan sólo el  “decorado potencial” de los que aún existen en esa naturaleza, con otras potencialidades (destinos).

Los micro y macro-universos se despliegan infinitamente, como producto de la propia conciencia, sin “intencionalidad” preconcebida, sino como un impulso autógeno innato a la existencia de este estado.

La muerte es un concepto vacío, “inexistente”. La vida esta impregnada en ese “sentir-se” y es plenitud indescriptible, pues en este estado sin contrastes  y sin existencia de lo  “opuesto” , el  “sentir-se”  parece abarcar un  Todo  incognoscible.

El sentido de este estado no es contemplativo, ni perceptivo, ni pasivo; mas bien vibra como algo dinámico y creativo.

Es “diferente” a cualquier estado en la naturaleza humana. No es tampoco neutro, ni ambiguo, ni complejo. Es tal vez indefinible, pero es auto-consciente en si mismo de que existe.

Quizás sea la vida más allá de la muerte…esa TRANSVIDA mezcla de sueño y anhelo de supervivencia. Tal vez sea sólo un sueño o el despertar del sueño de la vida humana.

No hay luz ni oscuridad, ni pasado o futuro, ni temor o deseo…hay  un silencio armónico y esférico…repleto de sonidos que no se perciben ajenos, sino complementarios a ese sentir-se pleno.

Se tiene una conciencia holística que lo abarca todo, pero no discrimina ni secciona partes del todo…sin misterios ni respuestas, sin verdades ni su opuesto. Sin duración, sin medida alguna y sin embargo existe, sin ego pero con auto-consciencia de si misma. Consciencia de existir…

Y así, con la comprensión total del Todo sin conceptos…me despierto…extraño…ajeno ya al momento previo, en que en ese estado, era yo sin ser yo y aún así, existiendo más allá del propio sueño. Ahora ya despierto, en el recuerdo, mil imagenes que sólo eran eso, recuerdos en aquel estado, de este y de otros tiempos.

Pero, ¿fue un sueño de la razón, como un torbellino de pensamientos? ó ¿simplemente soy yo la razón de ese estado que percibo como un sueño?

EL INFIERNO DE ALICIA